Momento óptimo de servicio
Alejandro R. Wüst, Méd. Vet.
En la actualidad todas las empresas de genética recargan ¡os programas de selección buscando aumentar el número de lechones nacidos, si bien se trata de una característica de muy baja heredabilidad, ¡a utilización desde mediados de los noventa del sistema BLUP, ha hecho que se avance rápidamente al encontrar una metodología predicativa de gran certeza. No obstante el valor genético para esta característica de la mayoría de los reproductores hoy disponibles en el mercado, son muchos los casos en que no se logra el objetivo. Como toda característica de heredabilidad baja, se ve afectada por multiplicidad de factores que debemos de tener en cuenta.

CLIMA: las altas temperaturas reducen la tasa ovulatoria, a la vez que afectan los procesos de maduración espermática, reduciendo la calidad del eyaculado, pudiendo por la vía indirecta del macho afectar la tasa de fertilización y por ende el número de lechones nacidos (N.L.N.),
GENÉTICA: las empresas de genética utilizan programas para realizar la selección de sus reproductores, obteniendo progresos que van de 0,19 a 0,27 lechones nacidos por año de aumento de la progenie, lo que va generando diferencias entre las mismas.
RAZAS: está bien demostrado en todo el mundo que las razas Landrace y Yorkshire producen más óvulos que otras razas.
SISTEMA DE PRODUCCIÓN: especialmente en los sistemas al aire libre y en verano, a causa del aumento de temperatura (ya explicado), y la incidencia directa del sol sobre los animales, hace que disminuya fuertemente el N.L.N.
INSTALACIONES: esta demostrado que las situaciones de estrés reducen el N.L.N., seguramente por una mayor mortalidad embrionaria, y muchas instalaciones y sistemas de alimentación son especialmente nocivas en este sentido.
SANIDAD: existe una larga lista de enfermedades producidas por virus, bacterias y hongos que afectan directamente el N.L.N. NUTRICIÓN: el consumo de 8.000 a 10.000 Kcal. de energía metabolizable 11 a 14 días previos a la ovulación aumenta el número de óvulos liberados.
SERVICIO NATURAL: en muchos casos no sabemos en qué condiciones está el eyaculado de los machos que utilizamos para cubrir las hembras, siendo una causa frecuente la infertilidad parcial o total, temporal o permanente, que afecta directamente el N.L.N.
INSEMINACIÓN ARTIFICIAL: en muchos casos no se respetan las normas mínimas de higiene en la recolección y procesamiento del semen, como tampoco una buena calificación y dilución del eyaculado, afectando el N.L.N. de la misma manera que en el servicio natural.
MOMENTO OPTIMO DE SERVICIO (S.N/LA): es un punto sumamente importante y de muy difícil resolución, ya que depende de una correcta búsqueda de las hembras en celo y de una estrategia adecuada de cubrición.
Como podemos ver, el N.L.N. será el resultante de una tasa ovulatoria, el subsiguiente proceso de fertilización, y las perdidas por mortalidad embrionaria y su reabsorción, dando por resultado un N.L.N. que a su vez podemos dividir en: número de lechones nacidos vivos (N.L.N.V.) el parámetro más importante, número de lechones nacidos muertos (N.L.N.M.), y número de lechones momificados (N.L.Mom.)
Los puntos enumerados del gráfico N 1, podemos dividirlos en función a qué etapa de esta secuencia afectan.

En términos generales, en las explotaciones comerciales se recomienda en el mejor de los casos dos metodologías de servicio de las hembras, en función de la edad y categoría a la que pertenecen, así tenemos cachorras nulíparas y adultas o multíparas. Las razones para esta decisión podemos enumerarías como sigue: practicidad operatividad de la granja nivel de aceptación y comprensión del personal desconocimiento de la fisiología reproductiva tendencia a establecer normas de trabajo sencillas y de fácil aplicación
De la misma manera analizamos los resultados, ya sea por el uso de un programa de gestión, con planillas de cálculo o cálculos directos, haciendo un conglomerado de todas las hembras, luego decimos que el porcentaje de parición fue de tanto, y lo comparamos con patrones preexistentes.
El conocimiento actual muestra que existe una variación muy grande en el comportamiento reproductivo de las hembras y por ende debemos atenderlas en función de su idiosincrasia.
En un establecimiento analizamos la distribución de los celos post-destete,

Vemos que alrededor del 70% de las hembras retoman la actividad cíclica entre el cuarto sexto día post-destete, el resto lo hace del séptimo día en adelante. En este establecimiento la metodología de servicio era la siguiente:
Detección de celo mañana y tarde con verraco.
Hembras en celo a la mañana se cubrían a la mañana del día siguiente, hembras en celo a la tarde se servían a la tarde del día siguiente, y en ambos casos se repetía el servicio a las 12 horas aproximadamente, algunas cerdas eran cubiertas por tercera vez con igual intervalo.
Cuando analizamos la tasa de parición.

Encontramos una buena tasa de partos en las celdas con celo al cuarto día post-destete y una pérdida de performance muy marcada en los otros grupos.
Cuando revisamos el N.L.N.

Encontramos que a medida que las cerdas prolongan el intervalo destete-celo el N.L.N. declina.
Estas comprobaciones coinciden con las realizadas por el Prof. Dr. Karl Weitze de la Universidad de Hannover, Alemania, quien pudo establecer el momento de ovulación en hembras destetadas con el uso sistemático de un ecógrafo, concluyendo, que cuanto más corto es el intervalo destete-celo, más largo es el estro, y la ovulación se produce 12 a 14 horas antes de la finalización del mismo, mientras que en intervalos largos de siete o más días el celo se acorta y la ovulación se produce 10 horas antes del final del mismo.
Este conocimiento nos permite reorganizar la estrategia de servicio para optimizar el momento de cubrición y obtener el mayor N.L.N.
Las hembras que presentan celo al séptimo día o más tarde se servirán inmediatamente de detectado el calor.
Las cachorras nulíparas deberán ser cubiertas a las 12 horas de detectado el celo.
Las cerdas repetidoras deberán ser servidas inmediatamente de encontrada en celo, ya que normalmente están ubicadas en áreas de gestación, y no se las revisa con tanto cuidado como a las destetadas e incorporadas, de esta manera tratamos de evitar el error por una mala detección o extemporánea.
En todos los casos el segundo servicio se realizará 12 horas después del primero, y se repetirá a igual intervalo hasta que la hembra no acepte más al macho.
Otro punto importante es hacer la detección con machos, ya que la detección manual, por presión en la zona lumbar, se produce en promedio 12 horas más tarde que con el uso del macho.