Ensayos de aceptabilidad de papillas a base de camote: a) por un panel de madres y b) en madres con niños entre 6 a 24 meses de edad en dos poblaciones de Lima

 

H. Creed-Kanashiro*, MR. Liria*, M. Carrasco*, R. Pareja*, R. Duenas*,N. Espinola**

 

La desnutrición infantil es un problema serio entre los países en vías de desarrollo. En el Perú más de medio millón de niños menores de 5 años, es decir 26% de todo este grupo de niños, sufren de desnutrición crónica y uno de cada dos padece de anemia. Esto perjudica la salud y el desarrollo de los niños y afecta la calidad de su vida como adultos. Al final impacto al mismo desarrollo del país. 

 

Para asegurar una óptima nutrición y desarrollo de los niños pequeños es esencial tener buenas prácticas de alimentación infantil. La lactancia materna exclusiva es el alimento ideal hasta los 6 meses. A partir de esa edad es necesario introducir alimentos complementarios. Una de las principales causas de la desnutrición infantil es las prácticas inadecuadas durante el proceso de introducción de alimentos diferentes a la leche materna.

Los principales aspectos críticos que se presentan en esta etapa, son:

Los alimentos complementarios instantáneos pueden contribuir de manera importante en la alimentación de los niños a partir de los 6 meses. Las madres de todos los niveles sociales tienen un modo de vida muy atareado, muchas trabajan fuera de casa, tienen múltiples ocupaciones y limitado tiempo. Un buen alimento complementario de preparación instantánea puede ser de gran ayuda para la alimentación de niños pequeños de muchas familias peruanas, asegurando que sea de buen valor nutricional para poder complementar su alimentación diaria.

 

Una condición esencial de una papilla para uso complementario a la alimentación de los niños pequeños es que sea aceptada tanto por las madres como por sus niños. Como parte su desarrollo, las papillas en prueba fueron puestas a dos niveles de pruebas de aceptación, la primera con un panel de madres semi-entrenadas en pruebas sensoriales en la comunidad, y la segunda con madres y sus niños durante un período de 10 días con disponibilidad de papillas en sus hogares.

 

Pruebas de degustación en un panel de madres.

Se seleccionaron 9 madres de familia para el panel sensorial después de un proceso de entrenamiento y evaluación.  Se realizaron 3 sesiones para comparar 6 papillas, tres a base de camote anaranjada (“2000”) y tres a base de camote amarillo (Huambachero), cada una con diferentes combinaciones: con o sin harina de soya y con o sin canela. Se usaron dos papillas de control: una papilla distribuida por el Ministerio de Salud y una papilla comercial.

 

Se hicieron un “ranking” de las papillas de acuerdo a sus atributos de color, olor, textura, consistencia y sabor, una apreciación de su aceptabilidad para niños pequeños y una selección de preferencia entre las papillas.

 

Las 2 papillas que fueron seleccionadas como las mejores fueran: 1) a base de camote Huambachero sin soya y con canela, y 2) a base de camote “2000” sin soya y sin canela. Estas dos papillas pasaron a la siguiente prueba de aceptabilidad con madres y niños en sus hogares.

 

 

Ensayo de aceptabilidad de dos papillas en madres y niños entre 6 y 24 meses de edad.

Se realizó una prueba de aceptabilidad con 59 madres y sus niños, cuyas edades estaban comprendidas entre los 6 y 25 meses de edad.  Se llevó a cabo en 2 zonas de Lima: comunidad campesina de Jicamarca y el asentamiento humano Delicias de Villa, de Chorrillos.  Se hizo seguimiento del uso de cada una de las papillas durante 8 a 10 días.

 

La papilla fue ofrecida al menos una vez al día: a media mañana y/o a media tarde, o como complemento de las comidas principales. Los niños consumieron en promedio 200 gramos de papilla preparada (equivalente a 67 gramos de polvo) al día, equivalente a 300 calorías aproximadamente, representando en promedio el 52% de la ingesta recomendada de energía proveniente de alimentos complementarios (aparte de la leche materna).

 

Durante las pruebas de aceptabilidad se observó como los niños recibían la papilla. El 85% de los niños aceptó la papilla, la gran mayoría con agrado; solamente 15% de los niños lo rechazó.  La papilla fue aceptada por más del 60% de madres y del 75% de los demás integrantes de la familia. Noventa y cinco por ciento de las madres comentaron estar dispuestas a comprar la papilla si estuviera en  venta. 

 

Conclusiones

En general  los niños aceptaron bien las papillas que les permitió aumentar su ingesta de energía y nutrientes, complementando su alimentación diaria, por consumir este alimento adicional entre las comidas principales. Sin embargo no se consumió la cantidad que se esperaba, aunque estas pruebas han indicado una cantidad más realista para futuras recomendaciones. En general los niños viviendo en Las Delicias de Villa tenían mayor apetito que ellos en Jicamarca. Las madres y familiares mostraron una ligera preferencia para la papilla a base del camote Humbachero. Las madres encontraron muchos beneficios con el uso de la papilla, tanto por su fácil preparación como beneficios que percibían y confiaban que iban a ver en sus niños. Las madres en ambos lugares expresaron estar dispuestas a comprar la papilla dependiendo de su costo.


 

* Instituto de Investigación Nutricional, Lima Perú

** Centro Internacional de la Papa